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La Fundación CERMI Mujeres y el CERMI reclaman igualdad salarial para mujeres con discapacidad

FUENTE: CERMI y la Fundación CERMI Mujeres

• Las personas con discapacidad perciben un salario un 10 por ciento inferior al salario medio de la población sin discapacidad, siendo las mujeres con discapacidad las más afectadas por la desigualdad salarial.

• Las mujeres con discapacidad no solo reciben menos ingresos a lo largo de su vida laboral, sino que se ven abocadas a percibir pensiones muy inferiores a la de los hombres, produciendo situaciones preocupantes de pobreza y exclusión.

Hoy 2 de noviembre se celebra el Día Europeo de la Igualdad Salarial justo en el momento en el que simbólicamente las mujeres europeas dejarían de recibir su remuneración laboral hasta el 31 de diciembre, mientras que sus compañeros varones seguirían cobrando, como forma de ilustrar la brecha salarial que aún existe entre las mujeres y los hombres en el ámbito laboral.

Los datos oficiales muestran que las mujeres europeas ganan por hora el 16,3 por ciento menos que los hombres, es decir, por cada euro que gana un hombre por la realización del mismo trabajo, una mujer solo percibe 84 céntimos de euro. En tiempo acumulado esto supone trabajar un total de dos meses gratis al año.

Según el Informe Cero del Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo de 2014, en nuestro país se estima que las personas con discapacidad perciben un salario un 10 por ciento inferior al resto de la población sin discapacidad. En relación a la desigualdad entre hombres con discapacidad y mujeres con discapacidad encontramos que el salario bruto anual por sexo se encuentra fijado en 21.302 euros para varones y 19.355 euros para las mujeres, brecha que se acentúa si se comparan estas cifras con las de la población sin discapacidad.

A estas magnitudes habría que sumar el valor económico que suponen las tareas que las mujeres con discapacidad desarrollan en el denominado “ámbito no productivo”, es decir, el trabajo destinado a la realización de tareas domésticas y de cuidado, totalmente invisibilizado y que no se cuantifica a la hora de calcular el producto interior bruto de un país.

Por todo ello, las mujeres con discapacidad no solo reciben menos ingresos a lo largo de su vida laboral, sino que se ven abocadas a percibir pensiones muy inferiores a la de los hombres, produciendo situaciones preocupantes de pobreza y exclusión. Ante esta situación el CERMI y la Fundación CERMI Mujeres exigen que el principio de igual remuneración por un mismo trabajo realizado sea plenamente efectivo, sin que la discapacidad o el género puedan ser de ninguna manera causas que justifiquen un trato discriminatorio.